El Caudal Deportivo ya está en la finalísima por el ascenso. En un partido de infarto, lleno de alternativas y no apto para cardíacos, el conjunto mierense tiró de casta, pegada y orgullo para llevarse una victoria de oro por 2-4. Los nuestros llegaron a empatar por dos goles, resultado que seria valido tras la victoria por 2-1 en casa, pero supieron reponerse del golpe para sellar su billete hacia el duelo definitivo contra el ganador del Grupo 10.
El zarpazo inicial de Boza
El encuentro arrancó con las revoluciones a mil y un Caudal muy bien plantado sobre el verde. El equipo visitante golpeó primero gracias al instinto de su hombre gol: Diego Boza apareció en el minuto 24 para abrir la lata y poner el 0-1. El dominio se mantuvo en el primer tiempo y, justo antes de enfilar el túnel de vestuarios (40′), de nuevo Boza firmaba un doblete que parecía dejar la eliminatoria muy encarrilada (0-2).
Sufrimiento y empate local
Pero en un play-off de ascenso nadie regala nada. La segunda mitad fue un auténtico polvorín desde el pitido del árbitro. Nada más reanudarse el juego en el 47′, G. Cueto recortaba distancias (1-2), metiendo a los locales de lleno en el partido. El gol envalentonó al rival, y en el minuto 58, Álex Arias lograba lo que parecía imposible: el empate a dos (2-2) que encendía todas las alarmas en el banquillo mierense.
Carácter minero para sentenciar
Fue en ese momento crítico, con el partido roto y la tensión por las nubes, donde el Caudal demostró su madurez de equipo grande. Lejos de venirse abajo por el mazazo del empate, los de Mieres sacaron a relucir su orgullo. En el minuto 72, Iván Elena apareció providencial para devolver la ventaja al marcador (2-3) y dar oxígeno a los suyos.
Con los locales volcados a la desesperada buscando forzar la prórroga, el Caudal supo sufrir y aprovechar los espacios. Ya en la recta final, en el minuto 87, Trabanco ponía la guinda al contragolpe con el definitivo 2-4, desatando la locura absoluta en la expedición caudalista.
Próxima parada: La gloria del ascenso
Con el pitido final, Mieres entera respira aliviada y eufórica. El equipo ha demostrado una capacidad de sufrimiento tremenda y una pegada demoledora a domicilio. Ahora solo queda el último escalón para alcanzar la gloria: la gran final a doble partido contra el campeón del Grupo 10. Noventa minutos fuera y la resolución definitiva en el Hermanos Antuña nos separan del objetivo. ¡A por ellos!
