Mieres, 18 de agosto de 2026 – Ante la insostenible situación de inseguridad y conflictividad generada por la presencia de un foco de tráfico de drogas en el barrio de Requejo, los vecinos de Mieres han iniciado una serie de movilizaciones pacíficas para exigir una solución legal e institucional que devuelva la tranquilidad a sus calles.
Bajo el lema “Mieres no se vende, Mieres se defiende”, la comunidad vecinal, apoyada por diversas asociaciones y autoridades locales, reclama su derecho fundamental a vivir en un entorno seguro y libre de altercados.
El origen del conflicto: Inseguridad y problemas de convivencia
Desde hace aproximadamente tres años, los residentes de la zona sufren las consecuencias directas de la venta de estupefacientes en un piso del barrio. Los vecinos denuncian un “constante trasiego de personas” durante las 24 horas del día, lo que ha derivado en graves perjuicios para la comunidad y una creciente sensación de miedo:
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Altercados de madrugada: Ruidos, voces, peleas y llamadas constantes a los timbres de los vecinos a altas horas de la madrugada (3:00 h – 5:00 h).
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Daños a la propiedad comunitaria: Rotura frecuente de elementos comunes, como llaves de la luz, manillas y el forzamiento continuado de la puerta del portal para acceder al edificio.
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Amenazas e intimidación: Insultos y situaciones de tensión, incluyendo amenazas directas a los vecinos en las zonas comunes.
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Problemas de salubridad e impacto ambiental: Olores insoportables en los patios comunitarios y lanzamiento de sustancias por las ventanas.
Respuesta institucional y complejidad legal
El equipo de gobierno del Ayuntamiento de Mieres ha mostrado su apoyo firme a las movilizaciones vecinales. Desde la administración local se asegura una vigilancia continua y una coordinación estrecha entre la Policía Local y la Policía Nacional, acudiendo a todas las llamadas de emergencia de los residentes.
No obstante, las autoridades y los propios vecinos señalan la complejidad legal del caso, dado que el inmueble utilizado es propiedad de las personas que lo habitan, lo que dificulta las actuaciones de desalojo inmediato. El Ayuntamiento recuerda que, aunque las competencias mayores de Seguridad Pública y las órdenes de clausura pertenecen al ámbito nacional y judicial, se está estudiando la situación al detalle para aplicar “todas las presiones y medidas que nos permita la ley”.
Un manifiesto por la convivencia, sin criminalizar la enfermedad
Durante la lectura del manifiesto en la reciente concentración, los portavoces vecinales dejaron claro que la protesta “no pretende señalar ni condenar a quienes padecen una adicción”, reconociendo la drogodependencia como un problema de salud complejo que requiere apoyo y tratamiento médico.
Sin embargo, exigen firmeza frente a los traficantes que se lucran destruyendo la convivencia del barrio: “No podemos permanecer en silencio. No queremos que nuestros hijos y nietos crezcan pensando que esta situación es normal. Pedir un barrio y una villa como Mieres seguro no es un privilegio, es un derecho”.
Próximas movilizaciones programadas
Para mantener el pulso social y visibilizar la gravedad de la situación, las asociaciones vecinales han confirmado dos nuevas concentraciones pacíficas en el barrio:
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25 de agosto
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1 de septiembre
Los vecinos de Requejo hacen un llamamiento a toda la ciudadanía de Mieres para unirse a estas convocatorias, recordando que la solución pasa por la unidad vecinal y la conciencia social, con el firme objetivo de recuperar el barrio trabajador, solidario y tranquilo que siempre les ha caracterizado.
