Desde CCOO de HUNOSA no podemos ocultar nuestra sorpresa e inquietud ante el
reciente fallo del TSJA que anula la autorización ambiental del proyecto de
transformación de la térmica de La Pereda. No solo sorprende por las consecuencias
que esta decisión podría tener sobre el futuro de la instalación y de sus trabajadores,
sino porque creemos que pone en cuestión la actuación de la propia Administración
autonómica, que fue quien otorgó dicha autorización.
Resulta difícil de entender que un proyecto de esta envergadura, tramitado y
autorizado por la Consejería de Transición Ecológica del Principado de Asturias, haya
sido ahora tumbado por los tribunales por defectos en su encaje jurídico y técnico.
Pero resulta aún más preocupante que no sea la primera vez que el TSJA anula
autorizaciones ambientales concedidas por la Administración autonómica a proyectos
vinculados a Hunosa. El propio TSJA ya anuló hace unos meses otra autorización de la
misma Consejería para depositar cenizas y escorias procedentes de La Pereda en el
vertedero de la central térmica de Lada, al considerar incorrecta su tramitación y
apreciar impactos ambientales relevantes. Que en tan corto periodo de tiempo dos
autorizaciones estratégicas hayan sido anuladas judicialmente no puede considerarse
normal y obliga a exigir explicaciones y mayor rigor a la Administración.
Esta situación nos preocupa especialmente porque no estamos hablando de un
proyecto menor, sino de una actuación clave para el futuro de Hunosa y de las
comarcas mineras. No puede considerarse razonable que, tras años de tramitación
administrativa, sean ahora los trabajadores quienes paguen las consecuencias de
posibles errores o insuficiencias en el procedimiento seguido por la Administración.
Y conviene aclararlo desde el principio para no confundir a nadie: desde CCOO de
HUNOSA no estamos a favor de quemar CSR por convicción ideológica. Estamos a
favor de que la transformación de la térmica de La Pereda sea una realidad, de que
Hunosa tenga futuro y de que las comarcas mineras no vuelvan a quedarse tiradas una
vez más.
A la espera de contar con un análisis riguroso y completo del alcance de la sentencia
del TSJA, todo apunta a que el Tribunal no cuestiona la posibilidad de llevar a cabo la
transformación de la térmica de La Pereda, sino la forma en la que se ha tramitado el
proyecto hasta ahora, al entender que requiere una mayor definición técnica y un
encaje jurídico distinto. En cualquier caso, lo que sí parece claro es que esta situación
retrasa los plazos y añade incertidumbre a una plantilla que ya ha vivido demasiadas
promesas incumplidas.
Pero lo que más indignación nos produce son algunas reacciones políticas que han
trascendido tras conocerse la sentencia y que, según publican distintos medios, se han
limitado al aplauso. Reacciones que celebran y se congratulan por la anulación de los
permisos pero que reducen un debate complejo exclusivamente a la quema de CSR.
Desde CCOO de HUNOSA no tenemos nada que objetar a la preocupación ambiental
pero lamentamos que el debate se quede ahí. No vemos en esas declaraciones públicas
ni muestras de preocupación ni una sola propuesta concreta para garantizar la
viabilidad económica del proyecto en caso de descartarse el CSR, ni para asegurar el
futuro de Hunosa y del empleo en unas comarcas que llevan décadas encadenando
reconversiones. Aplaudir una sentencia no es una política industrial ni tampoco es una
política social sino se acompaña de alternativas que protejan el empleo.
También queremos dejar clara nuestra postura: exigimos que cualquier proyecto
industrial eleve al máximo los estándares de protección ambiental, que no se escatime
ni un euro en seguridad, que exista control riguroso y permanente de las emisiones y
que se cumplan a rajatabla los parámetros que marca la ley para cada tipo de
instalación, sea cual sea su tecnología o combustible. Eso no es negociable.
Pero con la misma claridad afirmamos otra cosa: no vamos a rechazar un proyecto
únicamente por un sesgo ideológico porque por encima de cualquier consigna está el
empleo, la protección de los trabajadores y el futuro de unas comarcas que ya han
pagado un precio altísimo como consecuencia de decisiones políticas tomadas desde
despachos lejanos.
Si se rechaza el uso de CSR incluso en porcentajes limitados y dentro de la legalidad, lo
responsable no es solo decir “no”. Lo responsable sería preocuparse por garantizar
que el proyecto pueda ser una realidad y tenga viabilidad sin el uso del CSR. Y si se
considera que La Pereda no debe salir adelante en ningún caso, también debería
decirse con claridad, asumir las consecuencias y explicar entonces qué futuro espera a
Hunosa y a sus trabajadores. Pero ese debate no aparece. Tan solo hay aplauso y
celebración, sin poner alternativas encima de la mesa.
El proyecto de transformación de la central térmica de La Pereda en una central de
biomasa es el proyecto más importante para el futuro de Hunosa y de las Comarcas
Mineras. Este proyecto no solo garantizaría el mantenimiento de todo el empleo
directo de la propia instalación sino que además es un proyecto tractor que impulsaría
el desarrollo del sector forestal en la región y la generación de alrededor de 200
puestos de trabajo. Desde CCOO de HUNOSA defendemos este proyecto sin
ambigüedades, siempre con el máximo rigor ambiental y la protección del empleo
como prioridad.
Por todo ello, desde CCOO de HUNOSA exigimos a SEPI y a Hunosa que mantengan un
compromiso firme con este proyecto y que adopten de inmediato las medidas
necesarias para hacerlo viable, corrigiendo las deficiencias detectadas, para que pueda
ser una realidad en el menor plazo posible. Y a la clase política asturiana le exigimos
menos aplausos y más soluciones de futuro. Es imprescindible aportar certidumbre a
una plantilla harta de retrasos y promesas incumplidas.
La transición energética no puede ser justa si se hace única y exclusivamente
pensando en el medio ambiente, a espaldas de los trabajadores y los territorios. Las
comarcas mineras necesitan industria, proyectos viables y empleo digno. Y necesitan
representantes políticos que, además de señalar lo que no les gusta, expliquen qué
proponen y quién paga el precio de sus decisiones. Porque un territorio sin industria
puede tener prados muy verdes y aire muy limpio pero también puede acabar sin
gente que pueda quedarse a vivir en él.
